El ‘annus horribilis’ de WeWork: la compañía comienza a soltar lastre

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El ‘annus horribilis’ de WeWork: la empresa emprende a soltar lastre

No ha sido el año(365 días) de las tecnológicas, ni mucho menos. Las comprometedoras salidas a bolsa de Uber y Lyft justo antes de verano pronto perdieron el brillo de su estreno. Las valoraciones, analizadas a posteriori, no se ajustaban a la realidad –altamente comprometedoras en lo que a futuro se refiere, no obstante con unas cuentas poco saludables para el gusto de los inversores–.

La situación de las enormes empresas de movilidad funcionaron como una onda expansiva. ¿Y si no todo era tan perfecto en las siguientes empresas listas para salir a los mercados? WeWork era la siguiente. Preparada (al menos sobre el papel) para comenzar su exhibición pública, los inversores pronto comenzaron a revisar la letra diminutiva de la empresa de bienes raíces reconvertida a tecnológica. Las cuentas no salían, la valoración se entendía que estaba por encima de la realidad y la seguridad en el CEO y cofundador de la entidad se ponía en duda.

Cuatro meses(del año) después, la historia de WeWork –el enorme de los espacios de trabajo para emprendedores– ha modificado de la noche al día.

¿Su ultima novedad? Tras despedir a 2400 empleados a nivel global en un intento de abalanzar las cuentas de pérdidas y ganancias. Uno de los efectos colaterales de la salida –obligada- del cofundador de la compañía, Adam Newman. Ahora se suma a esta lista otro de los requerimientos exigidos por el mayor propietario de la entidad: Softbank.

Inversor desde el 1.er instante interesado por el eventual del negocio –una táctica que querían replicar de su previo operación en Uber–, el fondo japonés se posicionó en los momentos de crisis de WeWork como “el salvador”. Había in interés implícito: la caída de la empresa supondría la pérdida millonaria de su volumen de inversión.

En los términos del acuerdo, y tras el despido de los empleados no estratégicos, la empresa ahora mismo se está deshaciendo de sus adquisiciones. La finalidad de Newman, que concebía WeWork como una empresa tecnológica y no de alquiler de espacios de trabajo, era la de controlar todos los momentos de la vida del emprendedor: educación, formación, inversión, desarrollo. Para ello, y durante el último año, la empresa se había estado aprovisionando por la vía de las compras. Las cuales ahora han decidido vender.

La 1.ª de ellas, y según Bloomberg, sería Managed by Q. Según fuentes cercanas, WeWork estaría tratando vender la empresa de gestión de tareas y equipos que compró hace solo ocho meses. La necesidad de obtener efectivo y de centrarse en un modelo de negocio original crecen en cada momento. A la espera está el importe por el que, de cerrarse, se venderá la filial. Valorada en 249 millones de dólares a principios de 2019, el objetivo(propósito) de WeWork estaría en superar dicha cifra.

En la lista, asimismo de continuar con los despidos paulatinos hasta 2023 por el cierre de sedes, a la vez estarían integradas The Wing –dedicada al empleo de las mujeres–, el organizador de eventos Meetup, la empresa de programa informático SpaceIQ y la optimizadora de espacio Teem. También ya en la cola de reventa desde noviembre, el 42% que Newman compró en Wavegarden, la excéntrica operación del CEO en una empresa de “creación de olas”.

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