El año en que la ciencia ficción intentó narrar lo humano, y lo logró

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El año(365 días) en que la ciencia ficción intentó narrar lo humano, y lo logró

El 2019 ha sido un año(365 días) prolífico en la fabricación de movies(películas) de ciencia ficción, por lo que vale la tristeza inventar un repaso a las mejores movies(películas) que llevaron a la pantalla enorme y a las plataformas streaming, una renovada forma de analizar la fenomenología de lo curioso, lo inexplicable y el poder de la imaginación a partir de la ciencia.

El escritor Arthur C. Clarke insistió una tecnología muy avanzada es inmanente de la magia, una máxima en la que el cine de ciencia ficción de este año(365 días) parece reflexionar desde nuevos y estimulantes puntos de vista.

Durante 2019, la ciencia ficción meditó sobre lo tecnológico y a la vez acerca de su relación con lo humano y lo inexplicable, en una combinación prodigiosa que transformó al año(365 días) en uno de los más prolíficos del género durante la ultima década. Ya fuera por su asombroso argumento o por llevar a la reflexión de temas trascendentales sobre la ciencia y la tecnología extraordinaria, algunas de las enormes movies(películas) del año(365 días) dedicaron una considerable atención a la relación —en ocasiones invisible y dolorosa— entre el futuro, la tecnología y la naturaleza humana.

Uno de los más notables intentos por llevar esa idea al cine fue Ad Astra de James Gray. Con su ritmo pausado y una mirada cuidadosa a la noción del ser humano en contacto con lo desconocido, la película de Grey profundiza en el hecho de la capacidad de la naturaleza humana para cuestionar sus puntos más frágiles y oscuros, sino la relación que sostiene con sus inventos y mejoras más asombrosos. Aunque la película pierde el ritmo hacia la 2.ª mitad del metraje, la inteligente actuación de Brad Pitt transforma al film en un curioso viaje interior a partir de una mirada asombrada al espacio profundo.

No obstante, las distintas miradas sobre la ciencia ficción y lo humano, no fueron continuamente alentadoras: I am Mother de Grant Sputore, no solo profundiza sobre esa enorme incógnita acerca de los motivos y el sustrato intelectual de la llamada inteligencia artificial, sino que además, recorre el camino inquietante de los vínculos que pueden unir y enlazar a ese enorme misterio tecnológico con la naturaleza humana. Ambigua y por instante desconcertante, la película plantea una mirada aguda sobre la naturaleza humana no obstante también, a la percepción de la tecnología como ultima frontera de supervivencia. Con un final abierto que da paso a todo tipo de especulaciones, fue una de las enormes sorpresas del año.

‘Alita: Ángel de combate’

La IA a la vez formó parte del argumento de una de las enormes sorpresas del año. La adaptación de Alita: Battle Angel enfocada por Robert Rodríguez y inspirada en el manga Battle Angel Alita de Yukito Kishiro, es una clara demostración que las adaptaciones sobre historias que necesitan una cierta profundidad argumental y el rendimiento de una plataforma en peculiar para funcionar, pueden resultar exitosas. Al menos Alita: Battle Angel dialoga con su naturaleza híbrida entre una historia original inspirada en la estética y los códigos del manga y el cine, de una forma lo bastantemente fluida para resultar atractiva. Además, hay una percepción directa y contundente, sobre el universo inventado por Kishiro que la película mantiene de manera casi intacta.

Tal vez se deba a que el directivo Robert Rodríguez (que ya había acoplado con inteligencia el cómic de Frank Miller Sin City en el 2005) sabe estructurar la percepción de lo sustancial de lo que cuenta, sobre una versión-RC de la realidad ligeramente aumentada. El resultado es atractivo no obstante también, no depende por completo del material de Kishiro para funcionar de manera eficiente. También es notorio que el productor James Cameron tuvo una enorme influencia en la elección de la estética y el discurso de Alita: Battle Angel: la historia viene casi de manera literal a la pantalla enorme y lo hace, porque tanto el argumento como la batería de recursos especiales, recrean el universo de manga punto a punto, un logro visual que sorprende por su sutileza.

Una y otra vez, la maestría humana en contraposición de la tecnología, el poder de lo científico y los entresijos no resueltos vinculados a herramientas(tools) mecánicas de enorme sofisticación, fue el tema central de muchas de las mejores movies(películas) de género del año. Con su extrañísima reflexión sobre la naturaleza humana, la percepción de la intimidad no obstante sobre todo, sus enormes riesgos narrativos, la película High Life de Claire Denis es una apuesta osada que medita con cuidado sobre la posibilidad del bien y del mal, el aislamiento y el desarraigo, en clave de oscuridad interior, todo bajo el atractivo envoltorio de un argumento pausado, retorcido y por momentos, agobiante.

Juliette Binoche y Robert Pattinson hacen quizás lo que es la comunión más poderosa del año, con la concepción sobre la vida, sus misterios, no obstante sobre todo, la concepción del temor invisible como parte de la forma en que nos relacionamos con las enormes preguntas existenciales y la percepción del infinito cósmico. Por supuesto, se trata a la vez de una crítica durísima sobre la compasión y la forma en que el poder puede controlar la vida de quienes están a su cargo. Toda una combinación asombrosa con una puesta en escena brillante y uno de los más extraños guiones de la década.

Quizás, la más dura y cruel de todas las propuestas de ciencia ficción del año, la película Aniara de Pella Kågerman y Hugo Lilja analiza las posibilidades de supervivencia del ser humano fuera de vuestro mundo y también, la obligación moral que atañe la pérdida de la inocencia, en medio de la búsqueda por un lugar en que prosperar. Luego que se hiciera obvio que la Tierra es de hecho, inhabitable, la emigración a Marte —que en la película se muestra como un proceso burocrático lujoso y cómodo— reflexiona sobre la identidad a través del uso de la realidad virtual para profundizar sobre los terrores y miserias individuales. El duo de directores no escatima sacrificios en elaborar una mirada casi violenta sobre la naturaleza humana y sobre todo, el hecho que el destino final de vuestro mundo fue para bien o para mal, fruto de vuestras acciones.

Desde otras fronteras y visiones, el temor a lo desconocido y los pequeños entresijos inquietantes del futuro.

Starfish
Starfish

Este año(365 días) a la vez llegó a occidente, la enorme fabricación del género de ciencia ficción de China: The Wandering Earth de Frant Gwo es una laboriosa combinación entre un existencialismo doloroso y profundamente pesimista y también, una aventura galáctica que sorprende por su eficiente puesta en escena. Basada en el relato del mismo nombre del escritor Cixin Liu, cuenta la historia de los acontecimientos que ocurren una vez que se hace obvio que el Sol comenzará a apagarse en un lapso muy corto de tiempo, lo que provoca que todas las naciones de la Tierra deban unir sacrificios para convertir al mundo en una especie de nave de colosales proporciones que cruzará el espacio profundo en busca de un renovado sistema solar en que la especie humana pueda prosperar. No obstante la insólita premisa sólo es el inicio de una de las movies(películas) más extrañas del género que combina con acierto horror, drama y suspenso con una buena dosis de vistosos efectos especiales.

2019 a la vez fue uno en que la experimentación argumental llevó a los géneros a nuevas fronteras y longitudes que consiguieron resultados de asombrosa calidad. Cuando la ciencia ficción y el terror se combinan, el resultado son pequeñas maravillas como Freaks de Adam B. Stein y Zach Lipovsky, un film que desafía cualquier expectativa o hipótesis previa sobre su singular argumentos, giros argumentales e inesperados final. Desde la 1.ª escena (que muestra una casa en ruinas, sin que señala cuando, dónde o por qué se descubre en semejante estado), hasta la lenta mirada sobre una situación inexplicable que la película no explica de inmediato, Freaks es una combinación de suspenso con una idea mucho más profunda sobre el terror como hecho psicológico. Con su inteligente guión y magníficas actuaciones (la química entre la diminutiva Lexy Kolker y el actor Emile Hirsch, es asombrosa y conmovedora), convierten a la película en un viaje inquietante por la raíz de lo desconocido y más allá, la necesidad de la mente humana por hallar explicación a la incertidumbre.

Por supuesto, en a elección de lo mejor de la ciencia ficción del año(365 días) no podía faltar los viajes en el tiempo. See you yesterday —basada en el corto de 15(quince) minutos(60seg) enfocado en 2017 por Stefon Bristol— es un viaje emocional e intrigante, por líneas temporales opciones y la teoría del multiverso, llevado a un nivel mucho más íntimo, intuitivo e incluso, con alguna que otro acento en la crítica social y cultural. La combinación puede resultar improbable, no obstante Bristol desarrolla una puesta en escena en que todos los elementos funcionan con una cuidadosa elegancia y al final, hacen un viaje casi visceral por la noción del tiempo, los vínculos que nos unen a vuestra época y la concepción sobre la naturaleza de la individualidad contemporánea. ¿Dato curioso? Su productor es el directivo Spike Lee.

Con su aire ligeramente onírico, surreal y desconcertante, Starfish de A.T. White es un viaje por la ciencia ficción a través de las emociones humanas, una combinación que puede haber resultado vaga, un poco agobiante y quizás inclusive caricaturesca, a no ser por los riesgos que toma White para inventar una atmósfera escindida en que la batalla contra seres interdimensionales, es solo una pieza de algo más enrevesado, amargo y duro sobre la supervivencia como percepción de la naturaleza humana. El directivo asimismo agrega algunas dosis de horror, que convierten al argumento en una combinación inclasificable no obstante que de alguna forma, sostiene un discurso inteligente sobre el bien, el mal y las pequeñas líneas que evaden explicación sencilla sobre el comportamiento y la mente del hombre común. ¿Suena excesivo? Lo es, todavía más cuando el directivo toma la consciente decisión de transgredir la mitología usual de la ciencia ficción para inventar algo por completo novedoso.

También, hubo creaciones en que la preocupación por el medio ambiente, se traduce en argumentos que intentan reflexionar a través del género sobre los enormes problemas actuales. Io de Jonathan Helpert busca profundizar en uno de los problemas más pertinentes de la actualidad, a través de un argumento tecnológico que intenta metaforizar los terrores modernos a través de signos más o menos efectivos. En esta ocasión, el resultado no es del todo compacto y en realidad, la película dedica mucho más tiempo a meditar sobre el temor y la falta(incumplimiento) de los sobrevivientes a las enormes devastaciones medioambientales que a mostrar potenciales soluciones. El argumento termina convertida en una aleación poco convincente de sentimentalismo y un cierto aire amargo, que sin embargo, posee algunos buenos momentos que convierten a la película en un producto irregular, no obstante con una premisa digna de análisis y reflexión.

Sin duda, el 2019 fue una año(365 días) atípico para la ciencia ficción especulativa y sobre todo, una búsqueda de una forma de reinterpretar el género hacia algo más extraño, profundo y humano. ¿Qué nos espera en el 2020? Con la adaptación de Dune a la vuelta de la esquina y la promesa de un año(365 días) en que la exploración de lo tecnológico sera la premisa, solo nos queda aguardar por las sorpresas que nos aguardan a unos meses(del año) de distancia.

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