Mosca de la fruta / Shutterstock

Mosca de la fruta / Shutterstock

Al igual que los seres humanos, una especie tan distinto como la mosca de la fruta a la vez sufre un síndrome semejante al Jet Lag. Científicos de la Universidad (Estatal) de California han llevado a cabo muchos experimentos con el objetivo(propósito) de demostrar este efecto y alcanzar mejoras en la prevención de este desequilibrio. Recordemos que el Jet Lag es la variación anormal de vuestro reloj biológico al viajar largas distancias, lo que provoca un desorden de los periodos de deseo y vigilia.

Los experimentos consistieron en extraer los cerebros de los insectos mediante técnicas de ingeniería genética, para mantenerlos vivos sobre placas de Petri. Una vez situados, los investigadores suministraron impulsos de energía lumínica durante dos horas, consiguiendo variar y reconfigurar su reloj biológico. Y para recolectar la ocupación de los circuitos neuronales, emplearon una cámara altamente sensible, logrando por 1.ª vez este tipo de imágenes(multimedia) en tiempo real:

La visual de los cambios fisiológicos de las neuronas fue probable gracias a un gen proveniente de una luciérnaga. Este gen fue inoculado en los cerebros, causando la activación luminiscente de las células, que literalmente consiguieron encenderlos. A través de este fantastico estudio, los investigadores pudieron confirmar que las células cambiaban su ocupación cuando incidían los impulsos lumínicos sobre ellas. En concreto, anulan su sincronización, causando el efecto del Jet Lag. De este modo, en ese estado la comunicación entre ciertas neuronas se debilita, algo que no es perjudicial, por lo que se podrían utilizar terapias de luz para restablecer de forma temporal el reloj biológico antes de los viajes. Así, se reducirían en enorme medida los síntomas.

“Consideramos que podemos extraer partido de este efecto y utilizarlo para inducir esa especie de desincronización, ese debilitamiento de las comunicaciones entre células antes de que se produzca el Jet Lag y poder apresurar la restauración de las personas”. Así lo asegura Logan Roberts, uno de los alumnos de doctorado integrantes en el proyecto.

Por otro lado, Roberts avisa de que los desajustes en vuestro reloj biológico pueden provocar, a extenso plazo, afecciones de riesgo como el cáncer, la diabetes y afecciones neurológicas como el Parkinson y el Alzheimer.

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