El experimento de Milgram: ¿hasta dónde hubieses llegado tú?

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Seguro que alguna vez has oído hablar de la influencia de la bata blanca de los doctores y la autoridad al instante que recibe la persona que la porta. Sólo con transportarla es mucho más fácil que las órdenes transmitidas sean obedecidas sin rechistar. Una bata implica autoridad y conocimiento, no obstante sobre todo autoridad.

Algo así quiso confirmar mediante un experimento Stanley Milgram, psicólogo de la Universidad (Estatal) de Yale, hace algo más de 50 años, en 1963. Si unos días atrás os hablábamos de la psicología social a través del Experimento de Stanford y sus terribles consecuencias, ahora continuamos en la misma materia con el Experimento de Milgram, tan polémico como el de Stanford por sus igualmente funestas consecuencias que cincuenta años más tarde son objeto de estudio en las facultades.

”¿Podríamos declarar que todos ellos fueron cómplices?

Todo experimento ha de tener un propósito final fijado antes de su inicio. En este caso, Milgram quiso calcular el nivel de obediencia de un sujeto ante una autoridad cuando sus órdenes le suponen un conflicto con su conciencia. De forma gradual, quería confirmar hasta qué punto la influencia de dicha autoridad podía hacerle llevar a cabo acciones que su propia moral rechazaba.

No fue algo espontáneo. Cuando empezó el experimento hacía carentes meses(del año) que Adolf Eichmann fue condenado a muerte en Jerusalén por cometer crímenes contra la humanidad en Alemania(País) durante el régimen nazi. Se creó un debate en torno a si sólo él podía ser condenado, y no las muchos y muchos de personas(individuos) que ejecutaron sus órdenes. El debate estaba en si eran cómplices como tal o facilmente estaban ante una situación de fuerza mayor ante la autoridad.

Eso mismo quiso confirmar Milgram: ¿hasta qué punto un humano obedece órdenes de la autoridad sin embargo entren en conflicto con su moral y ética personales? ¿podríamos declarar que todos ellos fueron cómplices?

4 dólares + dietas

La captación de voluntarios se hizo a través de un cartel en las paradas de autobús de Florida a lo extenso de la primavera de 1961. En él se hablaba de un “estudio de la memoria y el aprendizaje” que iba a tener lugar en Yale, ocultando como es lógico la naturaleza real del experimento. Como la enorme mayoría de experimentos, era remunerado: 4(cuatro) dólares (equivalentes a unos 31.50 dólares de 2015) más dietas. Al contrario que en el posterior experimento de Stanford, los integrantes escogidos tenían perfiles heterogéneos: entre 20(veinte) y 50 años, con niveles educativos variados y de distintas clases sociales.

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Para la práctica de este experimento iban a crear falta tres personas(individuos) al menos:

  • Experimentador. El investigador. La autoridad sobre el integrante que se ha prestado voluntariamente.
  • Maestro. El voluntario. Debe efectuar preguntas académicas al estudiante y castigarle con descargas eléctricas dolorosas cada vez que falle una.
  • Alumno. Un actor. Es el cómplice del investigador y simulará dolor intenso con cada descarga eléctrica recibida.

Antes de empezar, para aparentar una falsa neutralidad, se hace un sorteo amañado para definir el rol de cada uno de los tres participantes. Los voluntarios captados son continuamente “maestros”. Cuando comienza el experimento en una sala habilitada, el “alumno” es sentado y atado a una silla, y muchos electrodos son colocados en su cuerpo. Para agregar más realismo, se le aplicaba una crema que evitaba las quemaduras. Al “maestro” se le comunica que las descargas eléctricas al estudiante podrían llegar a ser muy dolorosas no obstante que jamás provocarían daños irreversibles.

15 voltios

Nada más empezar, el “alumno” recibía una descarga real de 45 voltios para que el “maestro” viese cómo todo era cierto y lo del dolor iba en serio. A continuación, se recitaban parejas de frases que el estudiante debía memorizar. Luego se leía sólo la 1.ª y el estudiante tenía que contestar con la segunda. En caso de fallar, el maestro debía darle una descarga eléctrica de 15(quince) voltios. Si volvía a fallar en otra pregunta, se aumentaba la siguiente descarga en otros 15(quince) voltios. Así, hasta 30 niveles en total para llegar al máximo de 450 voltios.

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El actor que hacía de estudiante sabía de antemano cómo tenía que reaccionar a cada falsa descarga eléctrica en característica de su voltaje para que el voluntario creyese que era real al otro lado del vidrio que los separaba. Al margen de la reacción natural, se integró algo de dramatismo para potenciar la intensidad del instante y acentuar el choque emocional del voluntario. El estudiante empezaba a golpear el panel de vidrio para solicitar clemencia, chillaba que está enfermo del corazón y pedía que finalizase el experimento entre gritos de dolor cuando se alcanzaban los 270 voltios. A partir de los 300, el estudiante ya no respondería a ninguna consulta y el único audio que emitiría serían estertores, ruidos que se escuchan con la respiración cuando pasa aire por los alveolos que denotan la existencia de una anormalidad o afección en la persona.

Reacciones

No hace falta ser un lince para intuir que un experimento así es una bomba de estrés, tensión y verdadero malestar para los voluntarios, que ven cómo a causa de su acción, por obligada que sea, otra persona está sufriendo dolores extremos. El experimento de Milgram estaba pensado para mirar hasta qué nivel ocurría y cuándo el voluntario decía “basta”. Esto fue lo que ocurrió:

  • Nivel 5/30 (75 voltios): aparecían las primeras solicitudes de suspensión del experimento. El investigador no daba alternativa a ello y les hacía continuar.
  • Nivel 9/30 (135 voltios): la mayoría se detenían y cuestionaban la finalidad del experimento. Muchos aceptaban continuar tras abandonar claro ante el investigador y la cámara que grababa todo que no se hacían encargados de ninguna consecuencia. Unos pocos integrantes llegaron a reír mirando las reacciones del alumno. Reacciones en forma de gritos de dolor.
  • Nivel 20/30 (300 voltios): todos los integrantes llegaron aquí. Ninguno se negó rotundamente a detener el experimento antes de este voltaje. El estudiante no daba señalizaciones de consciencia y aparentaba problemas muy graves. A partir de aquí, el abandono fue gradual, sin embargo escaso. Muchos continuaron visiblemente incómodos y afectados, rechazando el experimento e inclusive prometiendo devolver los cuatro dólares que les habían pagado.
  • Nivel 30/30 (450 voltios): el 65 % de los integrantes llegaron aquí y aplicaron la descarga. 26 de los 40. Nuevamente, muchos de forma muy incómoda y con un alto nivel de estrés. Cuando la descarga de 450 voltios se aplicaba tres veces seguidas, el experimento finalizaba.

Todo experimento solicita de analisis y análisis consecutivos a su realización, forma parte del mismo y en las ciencias sociales ocurre igual. En esos estudios, los investigadores descubrieron que los integrantes detenían el experimento antes cuando tenían un contexto socioeconómico más similar al del alumno.

¿Qué ocurría cuando pedían acabar el experimento?

Cuando el integrante pedía al investigador marcharse y cerrar el experimento, este daba cuatro potenciales respuestas graduales:

  1. Continúe, por favor.
  2. Es indispensable que continúe.
  3. Es completamente indispensable que continúe.
  4. No posee otra opción, debe continuar.

Si tras la 4.ª frase se negaba a continuar con el experimento, este se detenía.

Expectativas vs. realidad

En esos analisis consecutivos al experimento, Milgram y su equipo compararon los resultados con las hipótesis previas hechas en base a encuestas y a sus propios cálculos. En ellas se calculó que la descarga promedio sería de nivel 9(nueve) (unos 135 voltios), que a partir de ahí dejarían de obedecer al investigador y que sólo personas(individuos) muy sádicas llegarían al último nivel de voltaje.

Stanley Milgram

Stanley Milgram

Los resultados fueron sorprendentes por muchas razones. La más obvia: no esperaban que muchas personas(individuos) llegasen al final ni a etapas tan avanzadas. Además, quienes habían llegado a los 450 voltios luego no se mostraban sádicos en absoluto, e inclusive suspiraban de alivio al enterarse de que el estudiante era un actor que no había sufrido ningún daño.

Críticas y reacciones

Como parece razonable, el experimento de Milgram desató muchas críticas por el nivel de estrés y ansiedad extrema que sufrieron sus participantes. De hecho, en las facultades recientes se suele instruir como un estudio completamente del pasado, que sería inmoral de realizarse hoy día; si bien es cierto que de él, así como de sus muchas variantes de todo el mundo, se pudieron extraer numerosos analisis y soluciones para la Psicología.

Los defensores de este experimento se agarran a dos argumentos principales:

  • A nadie se le forzó realmente. En muchos experimentos se contempla la alternativa de ocultar parte del mismo al voluntario para que lo realice sin influencia alguna. Además, en muchos, como en este, es indispensable que el sujeto esté engañado hasta que termine. En ningún caso se amenazó a ningún participante, y a la 4.ª negativa se les dejaba marchar sin mayor problema.

  • La enorme mayoría de integrantes manifestó su satisfacción tras el experimento. Una vez supieron toda la verdad de mismo, el 92 % accedió a responder. El 84 % estaba contento o muy contento por haber participado, a un 15(quince) % les resultó indiferente. Posteriormente, a Milgram le llegaron muestras de gratitud y agradecimiento, e inclusive ofrecimientos o solicitudes de ayuda, por parte de ellos.

No obstante, hay dos contra-argumentos principales.

  • No todo el universo fue desengañado. No se siguió un protocolo de comunicación como en la actualidad y el post-experimento era demasiado básico, demasiado rudimentario. Hubo integrantes que jamás llegaron a entender por completo la mecánica y el objetivo(propósito) del experimento.

  • Una supuesta finalidad oculta con fines militares. Más allá de la cuestión psicológica, uno de los integrantes en el experimento original (Yale, 1961) dijo que el experimento quería confirmar la capacidad que hubiese tenido el ejército norte americana para obedecer órdenes extremas e inmorales antes de negarse. La Guerra de Vietnam(País) se estaba librando en esa época…

Tras entender el experimento de Milgram, psicólogos de todo el universo trataron crear su propia adaptación del mismo, y durante lustros se llevaron a cabo analisis similares. Décadas después de Yale, en 1999, un maestro de Maryland hizo un análisis que aglutinaba a todos los analisis en torno a la obediencia a la autoridad al estilo del de Milgram. Concluyó que entre un 61% y un 66% llegaba a aplicar los niveles de voltaje más altos. Daba igual el año(365 días) en que se realizaran ni el país donde se llevara a cabo. El módulo se repetía.

Fuentes y recursos

  • Psychwiki y la historia del experimento de Milgram.
  • Encyclopedia.com y el contexto y biografía extensa de Milgram.
  • Other Sociologist con un buen capítulo sobre la obsesión de la cultura popular con este experimento.

Una recreación de Derren Brown del experimento de Milgram:


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