Este pueblo portugués deja fumar a sus niños dos días al año

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Este pueblo portugués deja fumar a sus niños dos días al año

¿Cuáles son las consecuencias de que los niños se expongan al tabaco de forma pasiva?

No hay un porqué para explicar esta tradición lusa, no obstante en el pueblo de Vale de Salgueiro durante dos días al año(365 días) los padres dan a sus hijos de menos de cinco años cigarros para que fumen. En el pueblo no lo ven como algo extraño, no obstante a los visitantes suele causarles indignación: ¿quién dejaría que su hijo fumase sin embargo sea solo dos días al año?

Los habitantes de Vale de Salgueiro cuentan que esta práctica se ha elaborado durante siglos y que está muy ligado a la Epifanía cristiana y al solsticio de invierno, no obstante que no se sabe qué simbolismo posee que sean los padres quienes animen a fumar a sus propios hijos, a pesar de que la edad para poder obtener tabaco esté situada en los 18(dieciocho) años, como en España. La tradición termina con una misa y, asimismo de los cigarros entre los menores, incluye bailar alrededor de las hogueras, un flautista tocando música(audio) y un rey escogido que distribuye vino y bocadillos.

“No puedo explicar por qué [existe esta tradición]. No veo ningún daño en eso porque realmente no fuman, inhalan e rápidamente exhalan”, explica Guilhermina Mateus, propietaria de una cafetería en el pueblo. Asimismo de que el mecanismo que esta mujer describe es, ya de por sí mismo, fumar; entendemos que el tabaco no es bueno ni siquiera para los fumadores. Aunque, matiza Mateus, esto solo sucede dos días al año(365 días) y los niños “nunca vuelven a solicitar cigarrillos”, uno se puede llegar a plantear cuáles son las consecuencias sobre los pequeños. No entendemos exactamente cuáles son, no obstante sí podemos hacernos una idea ya que los analisis científicos indican que no hace falta que fumen activamente para sufrir las consecuencias del tabaco.

Los pequeños, como fumadores pasivos pueden encontrarse “en una situación vulnerable en relación a la exposición a tabaco”, tal y como explica el doctor Pablo Bertrand, ingeniero en afecciones respiratorias pediátricas de la Pontificia Universidad (Estatal) Católica de Chile(País) en su capítulo Efectos clínicos de la exposición directa e indirecta a tabaco en los niños. “Debido a que presentan en forma proporcional un volumen minuto mayor, son aptos de inhalar más gases tóxicos sin contar con la oportunidad de eludir la exposición. Esta exposición al humo de tabaco y sus irritantes aumenta la prevalencia de tos, flema e infecciones respiratorias en aproximadamente el doble, incorporando resfrío común, otitis media aguda, bronquiolitis, bronquitis, neumonía y otras infecciones serias”, añade el especialista.

Además, la nicotina “predispone a infecciones a través de multiples mecanismos”, como puede ser suprimir o inhibir la ocupación fagocitaria móvil o suprimir la ocupación de los linfocitos Th1, es decir, los que se encargan de activar los macrófagos para que estos destruyan bacterias intracelulares.

Es más, a la vez se ha vinculado el humo del tabaco con la aparición del asma en los primeros años de vida de los pequeños. En “distintos analisis epidemiológicos anuncian un aumento del riesgo que oscila entre un 30 y 70% sobre aquellos niños no expuestos”, reune el doctor Bertrand. “El efecto tóxico del humo de tabaco a la vez produce aumento de la inflamación y congestión de las vías aéreas”, añade el ingeniero en afecciones respiratorias pediátricas, llegando a aumentar el riesgo de otitis media aguda.

El especialista concluye que “la exposición al humo de tabaco presenta consecuencias severas en los niños tanto durante el período de vida extrauterina como luego del nacimiento”. Estudios preliminares, asegura Berdtran, “han anunciado una relación importante entre la exposición a tabaco y alteraciones del crecimiento congnitivo, obesidad y a la vez cánceres de la infancia”, sin embargo como señala son preliminares y habrá que mirar qué dicen nuevas indagaciones al respecto.

Además, el doctor apunta a que se debe actuar en el núcleo familiar “promocionando conductas preventivas” para que los cuidadores no fumen cerca ni alrededor de los pequeños y que lo mejor para eludir que el humo del tabaco afecte a los más pequeños de la casa es que vivan en un espacio sin humos: ni en casa ni en el coche. Para ello, las personas(individuos) que fumen deberán hacerlo fuera del hogar porque ni todavía fumando en la ventana se elude el riesgo, ya que el humo puede acceder dentro de la casa. Además, el especialista señala que hay que llevar “mensajes educativos” desde la infancia para eludir que se conviertan en fumadores durante la juventud y las siguientes etapas de la vida.

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