Formas imaginativas de combatir a un troll

Autor: | Posteado en Noticias Sin comentarios

combatir a un troll

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Quien más, quien menos, todos nos hemos tropezado alguna vez con trolls en internet, esos molestos clientes que se dedican a embrollar los debates de los foros o a emponzoñar los blogs con sus comentarios. Unos, porque están obsesionados con un asunto, lo suyo es una cruzada de las que crean época y la meten donde no llega a cuento con calzador, y otros, por sencillo diversión y afán de destruir, como si fueran los Jokers de la red, que te llenan un hilo de discusión de su basura y mal rollo y, si reaccionas, te preguntan: “Why so sirious?”

Razonar con ellos es inútil, y hay diversas formas de combatir a esta gentecilla.

Los modos clásicos de luchar contra un troll

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  • “Don’t feed the troll”: no darle de comer, no responderle, no seguirle el juego ni su estela destructiva. Hacerlo es contraproducente; cree hundir en un pozo sin fondo, ayudarle a obtener lo que desea: que habléis de su obsesión o cargarse el debate. Y además, los dimes y diretes que esto genera son una grandísima pérdida de tu tiempo. No obstante, hay quien se consuela estudiando que, bueno, al menos así aumentan las visitas a la página, no obstante esto es un error: tarde o temprano, el troll se cansará de su propio juego y se largará con viento fresco, y el mal rollo generado permanecerá para otros usuarios, que quizá no estén dispuestos a volver, es decir, finalmente afectará de manera negativa a las visitas de tu página.

  • Borrar los comentarios(posts) del troll cada vez que nos amenice el día(24hrs) con uno.

  • Banear al troll: bloquearle el ingreso por su dirección IP, o sea, cerrarle la puerta en las narices y cortar de raíz sus intervenciones.

  • Crear un registro de clientes que impida los comentarios(posts) anónimos: obligarle a aportar más datos, sacándole aparentemente un poco del anonimato, para poder participar y controlar así un poco más sus movimientos.

Pero estos modos de neutralizar a un troll no continuamente funcionan. No darle de comer o eliminar sus comentarios(posts) no funciona de mucho para los más cansinos, que sin embargo se harten de dar la lata en determinado momento, suelen volver al tiempo a repartir otra mano con fuerza renovada, y para cuando se han extenuado de tanto fastidiar, el hilo de conversación ya está hasta los topes de su basura o uno está hasta las narices de eliminar comentarios. Además, uno no puede controlar que el resto de clientes contesten un troll. Banearle no le impide volver a aparecer con otra IP y seguir con la diversión. Y obligarle a registrarse, sin embargo sea empleando una cuenta de Facebook® para comentar, tampoco elude que pueda crearse una falsa para el mismo propósito.

Combatir a un troll con armas distintas

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En los foros, normalmente sólo podréis aplicar las técnicas clásicas contra los trolls. No obstante imaginaos que administráis un blogger u otro tipo de publicación digital y uno de vuestros principios es el respeto absoluto a la libertad de expresión y, por tanto, os negáis a eliminar ningún comentario (excepto el spam) por aquello de lo complicado que es saber dónde meter el límite. En esta circunstancia, banear al troll y eliminar sus comentarios(posts) está descartado. Podéis no darle de comer y inventar un registro para clientes pero, como hemos visto, no se trata de ninguna garantía de efectividad contra los trolls.

Sin embargo, hecha la ley, hecha la trampa, porque no eliminar ningún comentario(post) no quiere declarar que no puedas editarlos a tu conveniencia respetando el mensaje. Así que propongo editarlos de la siguiente manera:

  • Identifica al troll como tal: si se te ha colado un obseso o un destructor en tu página, intercambia su nombre y aclárale a todos que lo es. Si el troll se llama, por ejemplo, Zetetic1500, modifica su nombre de cliente para que sea “el troll Zetetic1500”. Será como si llevase luces de neón encima; los otros clientes posiblemente pasarán de él, al propio troll no le hará ninguna gracia verse señalado como tal y, ante este sabotaje identitario, es fácil que decida desaparecer.

Esta técnica es principalmente efectiva con los trolls que suplantan la identidad de otros usuarios para causar confusión y daño. Compara la dirección IP desde la que escribe con la del cliente real y intercambia el nombre del troll: se terminó la confusión y se terminó la gracia.

  • Describe el modus operandi del troll: hay algunos que son tan cansinos que requieren un poco más de brillo en sus luces de neón, así que, asimismo de identificarle cambiando su nombre, deja una firma de él en su comentario(post) y detalla cuál es su comportamiento; en negrita, para que se vea bien. Este tipo de trolls suelen tener una carrera de petardos a sus espaldas, así que es posible que sean algo conocidos en publicaciones acerca de su obsesión y no sera complicado hacerse una idea de cómo actúan normalmente si no basta con su intervención en tu página. De este modo, el troll Zetetic1500 poseerá lo siguiente al final de cada comentario(post) suyo, previo y futuro:

“Firmado: El troll Zetetic1500, considerado por «oír campanas no obstante no saber dónde, emular excelentemente la maestría de hablar con una pared, saber insultar sin que le baneen (aunque esto es posible que pasara porque el linier pudiera estar leyendo la Hola), barrer la discusión (aunque sea sobre el 11-S) hacia su casa, la homeopatía, y soltar burradas sobre desgracias de terceros»”.

Os aseguro que, por lo general, estas técnicas dan resultado.

No obstante, hay quien siente ciertos escrúpulos con utilizarlas porque ven denigración en ellas. Si sientes estos escrúpulos, deberías pensar que el troll que destroza los debates en tu página no posee ningunos y que no estás incumpliendo ninguna ley ni de la buena educación. No obstante si ni tan siquiera te sirven estas razones, puedes utilizar las formas clásicas de pelea contra los trolls; continuamente sera atrayente mirar que a alguien le parezca mal ultrajar aparentemente a un troll no obstante no el hecho de cerrarle la bocaza y censurarle. En cambio, si eres de los míos, remángate y manos a la obra: ¡trolea al troll!


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