Los bienes materiales no determinan la felicidad de los niños

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Los bienes materiales no determinan la felicidad de los niños

¿Necesitan los niños muchas posesiones materiales para ser felices? ¿Cómo les actua el materialismo? Respondamos a entrambos preguntas.

Una de las enormes preocupaciones humanas ha sido continuamente qué es lo que se requiere para contar con una vida plena desde la infancia; y lejos de las filosofías de baratillo y sus propuestas vacías que tanto abundan, nos sorprendería saber que la ciencia a la vez puede arrojar algo de luz en esta cuestión, al menos en lo que se refiere a datos estadísticos.

La satisfacción vital de los niños al margen de sus posesiones materiales

La Fundación Jacobs es una institución que trabaja para “contribuir a mejorar el crecimiento de las generaciones recientes y futuras de los jóvenes para que puedan ser miembros socialmente encargados de la sociedad” y “lograr cambios sociales en el área de crecimiento infantil y juvenil”. Por ello, entrega cada año(365 días) los premios de investigación Klaus J. Jacobs por aquello que contribuye al buen crecimiento de niños y adolescentes, y es de lo más lógico que haya elaborado una encuesta en 15(quince) países a unos 53.000 niños de entre 10(diez) y 12(doce) años para entender su punto de vista acerca del bienestar en sus vidas, y los resultados, en verdad, no podrían ser más sorprendentes regalado el bombardeo constante que soportamos en esta comunidad del consumo, del consumismo y del culto a la imagen: los niños tienden a ser felices al margen del contexto de sus vidas.

Fundación Jacobs

El estudio ha sido enfocado por las británicas Gwyther Rees y Gill Main, de la Universidad (Estatal) de York, y en él ha colaborado un grupo académico internacional que garantiza un conocimiento sólido de los países analizados. Así que, si han hecho los deberes en cuanto a metodología y muestreo, podemos fiarnos cuando nos cuentan que no han observado ninguna correlación reveladora entre la satisfacción de los niños con sus vidas y los bienes materiales que no poseen, es decir, sin embargo no dispusieran de computadoras, ingreso a internet, smartphone móvil, televisión, reproductor de música, coche familiar, su propia habitación e inclusive libros o buena ropa, su bienestar en el universo no depende de ello, sin embargo se trate de niños de países tan dispares como Noruega y Etiopía, los dos más alejados en la tasa de posesiones enumeradas. Rumanía está a la cabeza en niños satisfechos a pesar de sus carencias materiales. Y todo esto teniendo en cuenta a la vez el lugar de nacimiento: destaca que 1(uno) de cada 20(veinte) niños encuestados en España(País) habían nacido en otro país, o sea, alrededor del 17% frente al 1% de Colombia(País) o el 0% de Etiopía, por ejemplo.

Las satisfacciones concretas y la preocupación materialista

Pero el estudio abarca diferentes aspectos de análisis, como la dinámica en que viven los niños, su vida como un todo, su hogar y su familia, sus compañeros y otras relaciones sociales, la escuela, su área local, el tiempo de dedicación a diferentes actividades y, además, ellos mismos. En general, los niños se anuncian más satisfechos con sus familias y amistades que con su escuela y área local; Colombia(País) manifiesta un módulo único en el hecho de que la salud, el cuerpo y “las cosas en las que uno quiere ser bueno” son lo que más destaca en el índice de satisfacción de los niños; la opinión de que los adultos respetan sus derechos varía entre el 33% en Corea del Sur y el 84% de Noruega; y se hallaron desigualdades de género: en los países europeos y Corea del Sur, las niñas dicen estar mucho menos satisfechas con su apariencia y su cuerpo que los niños; y por lo común, respecto al uso del tiempo, se encontró a los varones más dedicados que las niñas a crear deporte(ejercicio) y usar computadoras, y que las niñas eran más aplicadas para estudiar por diversión y apoyar en tareas hogareñas: cosas de la educación social en roles.

Fundación Jacobs

Los resultados de este estudio, comparándolos con los de otros como los del Informe Mundial de Felicidad, muestran que, a partir de la juventud temprana, las personas(individuos) comienzan a preocuparse por sus carencias materiales o propias y a estar más insatisfechos, lo cual va a incrementando hasta la edad adulta: viene el materialismo. Aunque el caso de Corea del Sur parece ser el opuesto: los niños, con pocas privaciones materiales, son más infelices que los adultos porque la enorme competitividad académica del país les amarga la existencia; lo cual a la vez cree un apoyo para la tesis del estudio de la Fundación Jacobs, pues la causa de la infelicidad continua encontrándose fuera de lo material.

Decía Ernest Hemingway que quien “ha comenzado a vivir seriamente por dentro, comienza a vivir más sencillamente por fuera”, porque no le preocupa salvo lo imprescindible. Quizá no sea ninguna tontería que, en ciertas cuestiones, debiéramos aprender un poco más de los niños.





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